28 Jul AGRADECE EL USO QUE LE HAS DADO A LAS COSAS
Agradece el uso que le has dado a las cosas y despídete de ellas cuando ya no te sirvan, cuando han perdido su propósito en tu vida.
Cada objeto fue diseñado con un propósito específico para facilitarnos la vida en muchas de las tareas que desarrollamos cada día, desde prepararnos un café, pasando por prendas que cubren y protegen nuestro cuerpo, hasta todo aquello que está ahí solo para nuestro disfrute. Sea cual sea, todo objeto tiene un propósito específico, pero este no tiene que ser a perpetuidad, no necesariamente tienes que usar algo hasta que se desarme, desmorone o se vuelva harapos, pero tampoco lo abandones a su suerte en el último rincón de tu espacio.
Es increíble ver cuantas cosas conservamos que ya cumplieron con su propósito en nuestras vidas y no las dejamos ir, pero tampoco las usamos.
Un propósito es la intención o el ánimo por el que se realiza o se deja de realizar una acción. Se trata del objetivo que se pretende alcanzar. Este término indica la finalidad, la meta de una acción o de un objeto. Por ejemplo: “El propósito de este manual es enseñarme a usar este aparato electrónico”. Pero los objetos para que cumplan su propósito requieren de nuestra acción de la decisión de usarlos, yo puedo decidir no usarlo y en ese momento pierde su propósito, al menos para mí.
Las cosas deben ser usadas para el propósito para el que fueron creadas, si pudieran hablar lo dirían a gritos, las cosas abandonadas se llenan de polvo y se dañan cuando se dejan olvidadas en el fondo de ese armario o depósito. Ahora, como lo mencionaba antes no tienes que usar algo hasta que se dañe, si ya perdiste el interés en él, podría ser utilizado por otras personas que lo necesiten hasta que pierda su funcionalidad y ahora sí, se pueda decir que cumplieron con su objetivo.
Teniendo en cuenta la definición de propósito, el objeto tiene un mismo objetivo a lo largo de su vida útil que puede ser usado por varias personas hasta sacarle todo su provecho; pero en TU vida tienen un objetivo específico que puede ser permanente como: usarlo hasta que deje de funcionar porque te encanta, o temporal: llego a tu vida pero no te gusta y aprendiste que eso no te llama la atención, porque te gustó en ese momento y ahora no; cambiaron tus gustos y eso está bien, creíste que se te vería bien pero resulta que no; se vale equivocarse. No por el hecho de que te haya costado una cantidad de dinero significa que se deba quedar. Si el propósito finalizo déjalo ir para que otra persona lo disfrute.
Finalmente, mis errores me permitieron ver lo que realmente necesito y quiero, no te tortures pensando en las malas decisiones que tomaste en el paso por hacer compras innecesarias o simplemente llevado por las emociones.
Ya bien sea que lo hayas usado o no, despídete de todos esos objetos que ya no te gustan, no usas y no necesitas, hazlo con agradecimiento pues cumplieron con su propósito para tu vida, y si todavía son útiles permite que otras personas se beneficien de su uso. Así dejarás espacio libre para las cosas nuevas, solo las necesarias y que hacen de cada espacio de tu hogar, un lugar agradable en el cual pasar tiempo de calidad.
Recuerda: No necesitas mucho para ser feliz, ya que la felicidad se encuentra en la simplicidad de las cosas.
«No tengas nada en tu casa que no estés seguro que es útil o hermoso» Walter Kitteredge
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